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La Metamorfosis (Franz Kafka, 1915)
Acabo de leer del tirón La Metamorfosis de Kafka (sí, ya sé que no tiene ningún mérito siendo una obra tan corta). Me ha parecido simplemente fascinante.
Para quien no la conozca, se trata de una novela que relata la vida de un chaval que vive prácticamente para su trabajo. Una mañana al despertarse (así comienza el relato) se descubre a sí mismo convertido en un insecto. Gregorio en primer momento no es consciente de la metamorfosis. Piensa que no ha despertado del todo, o que quizás el cansancio le esté pasando factura. Sea como fuere, sólo piensa en seguir haciendo su vida normal: vestirse, acudir al trabajo…
Él siempre ha sido un tipo cumplidor. Nunca una palabra por encima de otra. Siempre aceptando todo tipo de encargos. Pero eso parece no importar para su jefe, que acude a su casa tan pronto se da cuenta de que Gregorio no ha acudido al trabajo para acusarle de vago y aprovechado (típicos tópicos del jefe con respecto a sus empleados). Muy al contrario, Gregorio aún no ha asumido su actual situación e intenta por todos los medios solucionar el problema. Sus padres (ya mayores) y su hermana (adolescente) dependen de sus ingresos para seguir viviendo (bienviviendo más bien).
Cuando el muchacho consigue abrir la puerta de su cuarto (recordemos que él es ahora un bicho con muchas patitas) su familia se horroriza al descubrir su nuevo aspecto y el jefe sale pitando del susto. Es en este momento cuando comienza su verdadero calvario, ya que sus seres queridos lo aíslan en su habitación, consideran que el ser humano original ya no existe. Se convierte en una carga para la familia, que necesita encontrar una nueva forma de traer ingresos a casa.
Y hasta aquí os cuento. Podéis leer el resto si queréis, claro.
Mi nota:






El restaurante del Fin del Mundo (Douglas Adams, 1980)
El Restaurante del Fin del mundo es la segunda parte de una saga de libros de ciencia-ficción llamada La Guía del Autoestopista Galáctico, escrita por Douglas Adams.
En esta segunda parte, Adams nos da un pequeño paseo por el Universo mientras Zaphod Beeblebrox y sus compañeros tratan de dar respuesta a la «Pregunta máxima» (el sentido de la vida, el universo y todo lo demás). Arthur, a su vez, trata de adaptarse a los cambios que ha sufrido su vida desde la destrucción de la Tierra.
Y qué mejor forma de encontrar la respuesta que yendo a visitar al hombre que gobierna el Universo, «el verdadero». Algo muy sencillo si no fuese porque nadie le ha visto nunca.
En cualquier caso este asunto ha de esperar: Zaphod tiene hambre.
Mi nota:






La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (Stieg Larsson)
Termino esta segunda novela de la trilogía Millenium con una sensación parecida a la que me dejó la anterior, sólo que en esta Stieg Larsson acentúa algunos de sus defectillos (alargar demasiado el desarrollo, entrar en detalles que no vienen a cuento) y muestra, quizás, algún otro (contar varias veces los mismos descubrimientos para las distintas líneas de investigación). Sin embargo, no es una mala novela. De hecho, olvidándonos de estos pequeños detalles, creo que es bastante buena.
En Millenium 2 aparecen nuevos personajes (Zala, Bublanski, Ëkstrom) y se recuperan otros (D. Armanskij, H. Palmgrem, Harriet Vanger), pero en esencia se sigue presentando un mundo de buenos contra malos. Se mantiene el mismo tono de denuncia social, representado en la mentalidad machista y el sensacionalismo. No olvidemos que Mikael Blomkvist y Salander son personas con ideales, difícilmente corrompibles. Particularmente interesante resulta poder conocer por fin el pasado de Lisbeth, sus orígenes y qué fue «Todo Lo Malo» que ocurrió en su preadolescencia.
Es una obra que engancha. O mejor dicho, Lisbeth es un personaje que crea adicción.
Mi nota:






Los hombres que no amaban a las mujeres (Stieg Larsson)
Los hombres que no amaban a las mujeres (Män som hatar kvinnor) es de lejos la mejor novela que he leído en mucho tiempo. Stieg Larsson, su autor, demuestra un gran talento literario desde la primera a la última página de esta obra. Es un libro fácil de leer, bien estructurado y que mantiene el suspense hasta el final (algo sin duda muy importante tratándose de una novela negra). No entra en descripciones innecesarias ni en historias aburridas que sólo sirven para llenar páginas.
Mi amigo Sam, quien me recomendó y prestó el libro, lo describió como una obra “que engancha” y de hecho así es. Lo leí en dos o tres sentadas. La última de casi 350 páginas.
El argumento es sencillo: Una joven llamada Harriet Vanger desaparece hace 36 años durante un carnaval de verano. A pesar de un amplio despliegue policial, no se encuentra rastro alguno de la adolescente desde su desaparición. Su tío, un empresario ya en el recta final de su vida, vive obsesionado con resolver el misterio de la desaparición de la niña de sus ojos. Para ello contrata a un periodista de investigación en horas bajas llamado Mikael Blomkvist.
Mi nota:






"Guía del Autoestopista Galáctico", de Douglas Adams
La Guía del Autoestopista Galáctico es el título de una comedia de ciencia ficción escrita por Douglas Adams y comercializada como “una trilogía en cinco partes”.
Hace poco tuve la ocasión de leer la primera de esas partes, la que precisamente da el nombre a la saga. Un texto más bien corto -unas 120 páginas- pero plagado de situaciones tan absurdas como irónicas.
Arthur Dent es un señor normal, o al menos nada destacable, que como cualquiera de nosotros se encuentra en el planeta Tierra. De buenas a primeras unos repugnantes seres venidos del Espacio comienzan a demoler el planeta para construir en su lugar una autoestopista galáctica. La Humanidad está perdida. Sin embargo, y con mucha suerte, Arthur consigue escapar de una inminente muerte gracias a que su mejor amigo, un tío raro, es en realidad un extraterrestre humanoide que se encontraba recabando información sobre nosotros.
Por si te interesa, desde aquí puede descargarse toda la saga gratuitamente.
Mi nota:





Como cada año, el verano es la fecha en que desempolvo la estantería para terminar, o más bien comenzar, la lectura de las obras que por h o por b han acabado allí. Nunca he sido un gran lector, aún cuando al acabar los veranos siempre me prometa realizar esta actividad con mayor frecuencia.
Esta vez han sido dos obras muy dispares las que he tenido la oportunidad de disfrutar: “Los Pilares de la Tierra”, de Ken Follett, y “El niño con el pijama de rayas”, de John Boyne. Ambas consideradas best-sellers.

"Los Pilares de La Tierra", de Ken Follet
“Los Pilares de la Tierra” es la historia del nacimiento de la ciudad de Kingsbridge, contada desde la óptica de una familia de constructores que vive con la obsesión de construir una gran catedral, los Builder. Sin embargo, su objetivo se ve frenado una y otra vez por la barbarie, la crueldad y el sadismo que sufren continuamente los habitantes de aquella población.
En la novela encontré algunos puntos interesantes, que incluso serían dignos de discusión, como la conveniencia o no de que un niño se críe en un monasterio, un recinto prácticamente cerrado, donde no hay niños, rodeado de gente mucho mayor que él y bajo una doctrina que le aísla del común de la sociedad, o el significado de la fe.
Dos fragmentos que encontré especialmente entretenidos fueron el que narran el encuentro amoroso entre Jack y Aliena (págs. 679-686) y el ataque infructuoso de William Hamleigh contra Kingsbridge. Pero a pesar de que el estilo narrativo de Ken Follet me pareció de lo mejor que he encontrado (debe ser muy difícil utilizar las descripciones en su justa medida), la historia se me hizo larga, muy larga. Demasiadas páginas, casi 1.100, de situaciones angustiosas, pugnas y edificaciones.
Mi nota:






"El niño del pijama con el rayas", de John Boyne
A diferencia de la lectura anterior, “El niño con el pijama de rayas” no pasa de las doscientas-y-poco páginas a letra mediana y se puede leer casi del tirón. Es una narración simple, sin mucha profundidad, hecha desde la inocente óptica de un niño de nueve años, Bruno, hijo de un oficial nazi que se muda con su familia a las inmediaciones de un campo de concentración del Holocausto.
De una forma muy similar a como ocurría en la película “La vida es bella“, la familia de Bruno deforma la realidad para ocultarle las atrocidades que tienen lugar a tan sólo unos metros de su nueva casa. Pero con una diferencia, la familia de Bruno no es judía sino nazi y, por tanto, no vive con el miedo a ser asesinado en cualquier momento. En cualquier caso, el final de la historia quizás les ayudase a abrir más los ojos.
Mi nota:





Deambulando por la web me he encontrado con un par de ilustraciones escaneadas del libro What Makes a Shadow?, de Clyde Robert Bulla que me han llamado la atención por su colorido, formas y originalidad.

What makes a shadow?
What Makes a Shadow? es un libro para niños. En cada página se muestra un objeto y su sombra, junto a la descripción de lo que se ve. Su ilustradora, la artista estadounidense Adrienne Adams, trabajó a lo largo de su carrera en más de 30 libros de autores contemporáneos y decenas de murales.
En uno de esos intercambios por el Día del Libro, cayó en mis manos “Retrato de un detective enamorado”, una novela del malagueño Emilio Calderón. No dejaba de ser una obra pensada para un público más juvenil, pero como últimamente ando con hambre de literatura… total, que me la he traído para casa y me la he leido casi del tirón.
La obra narra la historia de Nicolás Toledano, un chaval al que su padre deja a cargo temporalmente de su agencia de detectives. En la investigación de un caso de secuestro de un gato pintor (sí, sí, pintor de los de brocha fina), se encontrará con un asesinato y una sospechosa muy -pero que muy- atractiva.
Opinión
Por alguna razón me ha recordado el estilo rico y fluido de Carlos Ruiz Zafón en su existosa “La Sombra del Viento”, pero con una salvedad: esta obra de Calderón es bastante más corta (168 págs.) y, por tanto, no da pie a una trama tan desarrollada
Muy recomendable como lectura infantil-juvenil.
Mi nota:





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