La de Brian es la historia de un hombre contemporáneo de Jesucristo al que la gente confunde continuamente con él, pese a no parecerse en casi nada. De hecho, sólamente destaca es en que parece ser el único cuerdo de entre quienes le rodean. Los gags absurdos se suceden desde el primer instante en una película en que los Monty Python parodian a romanos, gladiadores, católicos, políticos… todo ello unido de una forma totalmente coherente y estructurada (paralela a la vida de El Mesías).
Akira narra la historia de un joven, miembro de una pandilla de moteros rebeldes. Está enfadado porque los compañeros le tratan como a un niño y no le permiten aspirar a ser el líder del grupo, como desea. Como consecuencia de un accidente de moto, es llevado a un hospital militar donde experimentan secretamente con pacientes en busca de que éstos desarrollen la habilidades sobrehumanas de Akira.
Una historia interesante pero demasiado compleja para tan sólo 2 horas de película. No obstante, se entreven algunos temas bastante interesantes que bien podrían recordar a otras obras, como la idea de un futuro marcado por el sometimiento del pueblo a los antojos de sus dirigentes, la irresponsabilidad científica como desencadenante de la destrucción del bienestar, el papel de los activistas frente a la pasividad del resto, …
Pero con tanto detalle las explicaciones importantes llegan a cuentagotas. Los personajes en general son bastante planos. Los diálogos son huecos, intranscendentes. En fin, que no debería extrañar que a alguien como yo, que no se ha leído el cómic, le haya decepcionado profundamente.
Un grupo de personas despierta en el interior de una habitación con forma de cubo. Sin saber cómo han llegado allí ni conocerse entre ellos, descubren que están dentro de un laberinto compuesto por habitaciones cúbicas idénticas entre si salvo porque algunas contienen trampas mortales. Cada uno de los personajes tiene una habilidad que le hace imprescindible para encontrar la salida.
A diferencia de La Habitación de Fermat, otra película de argumento similar, Cube dejó de ser un mero experimento para convertirse en peli de culto (y no sólo para geeks & nerds). Sorprendió en su época, por lo que he leído, y no dejó de sorprenderme ahora que la he visto, pese a que ya tiene sus años.
Algunos detalles curiosos:
Se rodó con unos 360.000 dólares
Todos los cubos son realmente el mismo, aunque parecen diferentes por la utilización de colores
Los personajes tienen nombres de prisiones de Estados Unidos (por ejemplo, Leaven y Worth forman Leavenworth; Quentin = San Quintín)
Ambientada en el Japón feudal (s. XVI) Shichinin no samurai es la historia de unos campesinos que deciden no seguir entregando sus cosechas a una banda de ladrones que repetidamente han saqueado su aldea. Para ello consiguen “contratar” (realmente lo hacen gratis) a siete samurais para que les defiendan.
Una vez te olvidas de que es una película de 1954 (en blanco y negro) y de los extraños comportamientos nipones, no es difícil sumergirse en la aventura que Kurosawa cuenta. Es una historia bien contada, que da el tiempo justo a cada personaje, con algunas frases para enmarcar. Pero que también puede aburrir (conmigo lo consiguió un par de veces), no en vano son más de 3 horas de metraje.
Mi nota:
Escrito por Orlando el 26 may 2010 | Archivado como cine | Comentar
Old Boy es una película de difícil catalogación, casi esquizofrénica. Posiblemente requiera (yo) verla dos o tres veces más para captar todo su esplendor. La historia va de un borrachuzo al que secuestran y, sin que que sepa quién ni por qué, confinan durante quince años en una celda oscura con una pequeña televisión como única compañía.
Lo mejor está en su puesta en escena, en como se desarrollan los hechos y en la crudeza de las imágenes. Sobra decir que como peli coreana que es, no faltan ni la sangre ni las torturas.
Un vals con Bashir es una película documental de animación israelí que trata sobre la masacre de Sabra y Chatila, acaecida en 1982. Fue escrita, dirigida y protagonizada por Ari Folman, quien fue soldado de infantería en las Fuerzas de Defensa de Israel durante la Guerra del Líbano.
El argumento es sencillo: A raíz de una conversación con un amigo, Folman se sorprende de no recordar nada de lo sucedido durante su servicio. Al cabo de unas horas le viene una flash sobre la noche de la masacre de Sabra y Chatila, una imagen que empezará a rondar por su cabeza cada vez con más frecuencia sin poder a llegar a descifrarla. Entonces se decide a investigar lo que le pasó hablando con sus antiguos compañeros.
Como documental es interesante. Te da una visión distinta (aunque difusa) del conflicto palestino-israelí. Como obra de animación está bastante bien, aunque en algunos momentos no pude evitar despistarme por los movimientos poco realistas de los sujetos (principalmente en los gestos faciales y de los brazos).
Desprende tanta testosterona que me es imposible no recordar el chiste aquél en que un médico le receta a una paciente testosterona y la mujer regresa a la consulta al cabo de un tiempo quejándose:
- Doctor, doctor! Estoy preocupada por los efectos secundarios que me esta produciendo la testosterona.
- ¡¿Ein!? ¿Qué efectos?
- … pues para empezar me esté creciendo bastante el vello en sitios donde nunca antes no tenía.
- Bueno, eso es un efecto perfectamente normal y pasajero… ¿dénde exactamente le ha salido este pelo?
- En los huevos…
Sí, chiste malo, lo sé…
Escrito por Orlando el 02 may 2010 | Archivado como cine, humor | Comentar
Este fin de semana he ido al cine para ver Océanos (2010), un sensacional documental que llega de la mano de los franceses Jacques Perrin y Jacques Cluzaud y que tiene el honor de ser el más caro de la Historia (50 millones de euros).
Pronto te das cuenta de que este documental no se centra en explicar la vida y milagros de cada una de las especies que aparecen. Escapa en este sentido del formato clásico de documental. Los diálogos apenas existen, son prescindibles. Lo importante son las imágenes, impactantes, espectaculares. El tremendo trabajo técnico y estético es evidente. También los recursos.
Tengo sensaciones encontradas con respecto al cine documental, relacionadas con la espontaneidad o no de lo que se ve y la presencia de mensajes innecesarios (me gusta sacar las conclusiones por mi cuenta). Pero en Océanos la poesía visual supera con creces estos detalles. Me dió la impresión de estar también en la proximidad íntima de la vida vegetal y animal.
Mi nota:
Escrito por Orlando el 02 may 2010 | Archivado como cine | Comentar
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