La historia que os traigo hoy narra hechos reales y tuvo lugar durante casi dos décadas.
Corría el año 1979. Era enero, y por tanto, tiempo para las actividades independientes en la Harvard University. Entre los cursos ofertados había uno que bien podría interesarnos. Se titulaba “How to Gamble if You Must”, que en castellano vendría a ser algo así como: “Cómo apostar si tienes que hacerlo”. El curso, que atrajo a bastante gente y en particular a los protagonistas de esta historia, trataba sobre las matemáticas básicas del black jack y los diversos métodos de conteo conocidos por aquel entonces.
Una mano de 21 en black jack
El black jack no es un juego exclusivamente de azar. De hecho, es de los pocos juegos de casino que con una estrategia rigurosa se recorta la ventaja del casino sobre el jugador. A esto había que sumar que muchos de los sistemas de barajeo que utilizaban los casinos por esa época daban posibilidad a contar las cartas, lo que proporcionaba al jugador experto una probabilidad de éxito mayor. Evidentemente, en esta época no existía aún ningún casino online.
Fueron tan prometedores los conocimientos que adquirieron durante el curso que tres de sus alumnos, Jeff Ma, J.P. Massar y John Chang, decidieron ponerlos en práctica. Resolvieron ir a Atlantic City esa misma primavera para probar suerte.
A raíz de la experiencia, decidieron impartir ellos mismos un curso de iniciaciación al black jack para el IAP, lo que llamó la atención de un jugador profesional que andaba buscando socios, Dave. Con su experiencia y 5.000$ de un inversor particular, el grupo viajó de nuevo a Atlantic City en diciembre.
La celebración del cursillo permitió reclutar algunos estudiantes más; sin embargo, esto no se tradujo en mayores beneficios. Lo que sí supuso una mejora sustancial en la trayectoria del grupo fue conocer a Bill Kaplan. Era mayo de 1980 y Massar se encontraba cenando en un restaurante chino cuando escuchó una conversación sobre juegos casino. El tipo que hablaba parecía saber mucho del tema, por lo que Massar no dudó en presentarsel. Por lo que contaba, Kaplan había dirigido con éxito a un equipo de black jack en Las Vegas durante casi tres años, “simplemente” investigando y analizando el juego. Massar no dudó en preguntarle si estaría interesado en acompañarles a un casino y observarles para tratar de averiguar lo que estaban haciendo mal.
Kaplan detalló una serie de errores que a su juicio eran la causa del poco éxito que el equipo estaba teniendo y les ofreció respaldo siempre y cuando el negocio se llevara a cabo de una manera seria: con procedimientos de gestión formales, formación estricta, seguimiento cuidadoso del juego, establecimiento de un sistema de apuestas… Esto evidentemente no fue recibido de la misma forma por todos los jugadores, ya que algunos no tenían interés en aprender una estrategia, pasar controles internos exhaustivos o estar en el punto de mira de los casinos. Sin embargo, la exitosa trayectoria de Kaplan se impuso.
Algunos miembros de aquel MIT BlackJack Team: Jeff Ma, John Chang, Jane Willis, Mike Aponte
Así pues, los primeras andadas del MIT Blackjack Team comenzaron el 1 de agosto de 1980. El capital de partida fue de aproximadamente $89.000, una cantidad realmente jugosa que fue aportada entre varios inversores externos y los propios jugadores. Diez semanas más tarde ya habían doblado la inversión inicial, con unas ganancias por hora de $162.50. El acuerdo con los inversores estipulaba que el reparto de ganancias entre jugadores e inversores estaría en proporción con sus horas de juego, por lo que nuestros chicos obtendrían una media de $80/hora, mientras que los inversores habían logrado una rentabilidad anualizada de más del 250%.
Después de este despegue, el equipo logró asentarse durante una quincena de años, con diversas incorporaciones y abandonos. La mayoría de las nuevas incorporaciones llegaban del ambiente universitario, aunque debido al creciente interés formar parte del grupo supuso cada vez más restricciones, así que pronto surgieron asociaciones alternativas de “jugones”. Evidentemente algunos casinos optaron por vetarles, amparándose en el derecho de admisión, pero ya habían hecho fortuna suficiente como para preocuparse por ello.
Esta misma historia fue publicada también en 1977 por Ben Mezrich en su libro “Bringing Down the House“, para el que se basó en historias y descripciones por parte de terceras personas. También fue llevada al cine por Robert Luketic en 2008 bajo el título “21 Blackjack“, película bastante entretenida pero que evidentemente contiene una buena dosis de imaginación.
La de Brian es la historia de un hombre contemporáneo de Jesucristo al que la gente confunde continuamente con él, pese a no parecerse en casi nada. De hecho, sólamente destaca es en que parece ser el único cuerdo de entre quienes le rodean. Los gags absurdos se suceden desde el primer instante en una película en que los Monty Python parodian a romanos, gladiadores, católicos, políticos… todo ello unido de una forma totalmente coherente y estructurada (paralela a la vida de El Mesías).
Akira narra la historia de un joven, miembro de una pandilla de moteros rebeldes. Está enfadado porque los compañeros le tratan como a un niño y no le permiten aspirar a ser el líder del grupo, como desea. Como consecuencia de un accidente de moto, es llevado a un hospital militar donde experimentan secretamente con pacientes en busca de que éstos desarrollen la habilidades sobrehumanas de Akira.
Una historia interesante pero demasiado compleja para tan sólo 2 horas de película. No obstante, se entreven algunos temas bastante interesantes que bien podrían recordar a otras obras, como la idea de un futuro marcado por el sometimiento del pueblo a los antojos de sus dirigentes, la irresponsabilidad científica como desencadenante de la destrucción del bienestar, el papel de los activistas frente a la pasividad del resto, …
Pero con tanto detalle las explicaciones importantes llegan a cuentagotas. Los personajes en general son bastante planos. Los diálogos son huecos, intranscendentes. En fin, que no debería extrañar que a alguien como yo, que no se ha leído el cómic, le haya decepcionado profundamente.
Un grupo de personas despierta en el interior de una habitación con forma de cubo. Sin saber cómo han llegado allí ni conocerse entre ellos, descubren que están dentro de un laberinto compuesto por habitaciones cúbicas idénticas entre si salvo porque algunas contienen trampas mortales. Cada uno de los personajes tiene una habilidad que le hace imprescindible para encontrar la salida.
A diferencia de La Habitación de Fermat, otra película de argumento similar, Cube dejó de ser un mero experimento para convertirse en peli de culto (y no sólo para geeks & nerds). Sorprendió en su época, por lo que he leído, y no dejó de sorprenderme ahora que la he visto, pese a que ya tiene sus años.
Algunos detalles curiosos:
Se rodó con unos 360.000 dólares
Todos los cubos son realmente el mismo, aunque parecen diferentes por la utilización de colores
Los personajes tienen nombres de prisiones de Estados Unidos (por ejemplo, Leaven y Worth forman Leavenworth; Quentin = San Quintín)
Ambientada en el Japón feudal (s. XVI) Shichinin no samurai es la historia de unos campesinos que deciden no seguir entregando sus cosechas a una banda de ladrones que repetidamente han saqueado su aldea. Para ello consiguen “contratar” (realmente lo hacen gratis) a siete samurais para que les defiendan.
Una vez te olvidas de que es una película de 1954 (en blanco y negro) y de los extraños comportamientos nipones, no es difícil sumergirse en la aventura que Kurosawa cuenta. Es una historia bien contada, que da el tiempo justo a cada personaje, con algunas frases para enmarcar. Pero que también puede aburrir (conmigo lo consiguió un par de veces), no en vano son más de 3 horas de metraje.
Mi nota:
Escrito por Orlando el 26 may 2010 | Archivado como cine | Comentar
Old Boy es una película de difícil catalogación, casi esquizofrénica. Posiblemente requiera (yo) verla dos o tres veces más para captar todo su esplendor. La historia va de un borrachuzo al que secuestran y, sin que que sepa quién ni por qué, confinan durante quince años en una celda oscura con una pequeña televisión como única compañía.
Lo mejor está en su puesta en escena, en como se desarrollan los hechos y en la crudeza de las imágenes. Sobra decir que como peli coreana que es, no faltan ni la sangre ni las torturas.
Un vals con Bashir es una película documental de animación israelí que trata sobre la masacre de Sabra y Chatila, acaecida en 1982. Fue escrita, dirigida y protagonizada por Ari Folman, quien fue soldado de infantería en las Fuerzas de Defensa de Israel durante la Guerra del Líbano.
El argumento es sencillo: A raíz de una conversación con un amigo, Folman se sorprende de no recordar nada de lo sucedido durante su servicio. Al cabo de unas horas le viene una flash sobre la noche de la masacre de Sabra y Chatila, una imagen que empezará a rondar por su cabeza cada vez con más frecuencia sin poder a llegar a descifrarla. Entonces se decide a investigar lo que le pasó hablando con sus antiguos compañeros.
Como documental es interesante. Te da una visión distinta (aunque difusa) del conflicto palestino-israelí. Como obra de animación está bastante bien, aunque en algunos momentos no pude evitar despistarme por los movimientos poco realistas de los sujetos (principalmente en los gestos faciales y de los brazos).
Desprende tanta testosterona que me es imposible no recordar el chiste aquél en que un médico le receta a una paciente testosterona y la mujer regresa a la consulta al cabo de un tiempo quejándose:
- Doctor, doctor! Estoy preocupada por los efectos secundarios que me esta produciendo la testosterona.
- ¡¿Ein!? ¿Qué efectos?
- … pues para empezar me esté creciendo bastante el vello en sitios donde nunca antes no tenía.
- Bueno, eso es un efecto perfectamente normal y pasajero… ¿dénde exactamente le ha salido este pelo?
- En los huevos…
Sí, chiste malo, lo sé…
Escrito por Orlando el 02 may 2010 | Archivado como cine, humor | Comentar
Esta página es el espacio en Internet de Orlando Alemán y Zenayda García, creado para compartir nuestras opiniones e intereses con todo aquel a quien puedan interesar.
Comentarios recientes