
El Profesor Layton y la Villa Misteriosa
Entretenimiento incansable para la Nintendo DS. Así definiría yo al nuevo título de Level 5, El Professor Layton y la Villa Misteriosa. Desde que cayó en mis manos, todos los minutos muertos (y algunos no muertos) que he tenido se han ido en este juego. Es tan adictivo que a quien lo he recomendado le ha pasado también lo mismo.
Para no entrar en detalles, se trata de una aventura gráfica que bien podría recordarnos a Hotel Dusk: Habitación 215 o a Another Code y que está protagonizada por un profesor y su ayudante. Ambos viven una singular historia tras haber sido contratados para resolver un caso en el extraño pueblo de Saint Mistère.
La gracia del juego está en que para ir avanzando en la historia necesitas resolver acertijos. La dificultad de los mismos es variable, pero en la mayoría de ellos la solución pasa por ser la más lógica, lo cual no es siempre tan obvio. Más de 130 puzzles para rascarse bien la cabeza.
Créanme, no es para nada aburrido, sino todo lo contrario. Es un regalo ideal en estas fechas para jugadores de cualquier edad por encima de los 10 años.
Si hay una cosa que me cuesta comprender en pleno siglo XXI es la facilidad con que es posible convencer a la gente para que facilite información privada, aún siendo especialmente vulnerable.
Un claro ejemplo de esto lo encontramos en Internet, un mundo virtual donde la forma principal en que se suele conceder acceso a los recursos es el conocimiento de una simple secuencia de caracteres, la contraseña. La posibilidad de que alguien malintencionado pueda adivinarla es un factor clave al determinar la seguridad de un sistema.
Es muy común que en muchos servicios de la llamada Web 2.0, especialmente en las redes sociales, exista la posibilidad de añadir o invitar a gente utilizando la agenda de contactos del servicio de correo favorito del usuario, que típicamente es Yahoo!, Hotmail o Gmail (no necesariamente en ese orden). La forma habitual de conseguirlo consiste en ceder la contraseña al sistema para que interactúe con el tercer servicio y nos automatice la tarea.

Formulario para invitar a contactos de Gmail. Captura de Facebook
Sin duda es una forma muy cómoda de conectarnos con los demás, sí. Pero a costa de añadir otra incertidumbre más a la larga lista de exposiciones que ya suponen el navegador, la red, los protocolos, los sistemas y hasta los propios servicios de webmail. Total… ¿a quién pueden interesarle mis e-mails?
Bueno, por si esto te preocupa, existe la posibilidad de importar los contactos de forma indirecta a través de un fichero de contactos (CSV, vCard, etc.), evitando dar tu contraseña de webmail. Es una tarea muy sencilla.
Ah, una última cosa: NO USES LA MISMA CONTRASEÑA PARA TODOS LOS SERVICIOS.
No venceremos al Sida hasta que seamos capaces de ganar la batalla a la pobreza. Está claro que quienes tienen medios para financiar las investigaciones necesarias no lo harán.

El lazo rojo representa la solidaridad con los infectados con el VIH
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