1984, el último hombre en Europa
1984 es el título de una sombría novela de George Orwell, con tintes intensamente políticos, donde la realidad transcurre en términos opuestos a los de una sociedad ideal: Un regimen totalitario totalmente controlado y regido por un siempre presente y vigilante “Gran Hermano”, que no sólo esclaviza sino determina el pensamiento.

Bob Flag presta su cara para encarnar al "Gran Hermano" en el film "1984"
El “Gran Hermano” es un hombre maduro de bigotes emitido por enormes monitores de TV y que permanentemente “mira” a todo el mundo. Esta “mirada” tal vez pueda ser interpretada como de cuidado y los “mirados”, no necesitan reflexionar, no necesitan dudar, no necesitan pensar, y ni siquiera están en necesidad de amar, ya que la especie se mantiene por inseminación artificial. Pero la mirada es también una vigilancia, y los vigilados no pueden realizar ninguna de las anteriores actividades, de lo contrario serán considerados “subversivos” y condenados a autohumillarse a través de las pantallas.
Las personas se encuentran divididas en dos grandes grupos. Por un lado, los miembros del partido único (IngSoc), que viven obnubilados por una completa y atroz represión, y por otro una masa de gente extremadamente pobre que vive atemorizada y aislada de la política.
Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado
La guerra es la paz, la libertad es la esclavitud, la ignorancia es la fuerza
El personaje principal, Winston Smith, trabaja en uno de los cuatro ministerios que existen, el Ministerio de la Verdad, cuyo cometido es reescribir la historia para que coincida con la versión oficial. Winston se pregunta si el propio hecho de tergiversar las noticias no estará alterando su propia realidad y empieza a desarrollar un pensamiento propio, que refleja en una libreta que guarda celosamente detrás de un ladrillo de la sucia pocilga donde duerme, lejos del control de la pantalla.

Winston Smith (John Hurt) escribiendo en su diario. Imagen del film "1984"
El protagonista encuentra, además, el amor de una joven rebelde encarnando así una especie de resistencia de dos en una sociedad que se vigila a sí misma. Juntos disfrutan de los placeres carnales (totalmente prohibidos) y alimenticios (prueban el café, el vino, el azúcar y el pan de verdad).

Suzanna Hamilton interpreta el papel de Julia en el fiim "1984"
Pero la triste realidad en la que vive se hace patente al descubrirse que las personas en las que confía Winston forman parte también del partido represor (son la policía del pensamiento) y lo traicionan. Como consecuencia es torturado salvajemente en un intento de reprogramar su pensamiento para que la verdad sea lo que el partido dice y no lo que su cerebro deduzca.
En definitiva, una excelente novela dramática, donde la conclusión corre a cargo del espectador y que representa, esperemos, un tipo sociedad que esperemos no llegar a conocer.
De regalo os traigo la adaptación cinematográfica de Michael Radford, que es además el motivo de este post. Es bastante fiel a la novela, aunque no tan amplia.
Mi nota: 




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